Históricamente, y de manera cultural, los médicos especialistas se han formado practicando directamente con pacientes reales. Se trata de un contacto como acto fundamental e “irremplazable” de la formación de posgrado en salud (residencias médicas, especialidades en enfermería, kinesiología, odontología, entre otros). Sin embargo, esta dinámica tradicional puede someter a las personas a riesgos innecesarios en las etapas de desarrollo de habilidades técnicas y no técnicas.
Hoy, impulsado por una exigencia ética, de derechos de los pacientes y de seguridad, el sector salud en Chile y Latinoamérica avanza hacia un cambio cultural profundo: disminuir progresivamente el modelo único de "aprender en el paciente" para complementarlo con escenarios simulados y otras estrategias activas de aprendizaje y desarrollo de habilidades.
“Es necesaria una reflexión profunda sobre la manera clásica de la formación médica especializada, que en general se fundamenta en la exposición, lo que deja en gran medida al azar la oportunidad de ver, atender y resolver situaciones complejas necesarias para la especialidad o situaciones de baja presentación y alta letalidad. La formación mediante la Educación Basada en Simulación Avanzada (EBSA) es una buena manera de cerrar esta brecha”, menciona el Dr. Andrés Díaz-Guio, director general de simulación clínica e innovación de la USS y Link USS.
La EBSA es una metodología activa de enseñanza-aprendizaje que permite a los profesionales de la salud cometer errores, analizar sus fallas y repetir los procedimientos en un entorno controlado y seguro la cantidad de veces que sea requerido hasta desarrollar la habilidad y alcanzar el desempeño deseado. Además, facilita el entrenamiento de individuos y de equipos para la transformación de los sistemas de atención de pacientes.
De esta manera, se disminuye la necesidad de involucrar a las personas en la formación médica y en el desarrollo de distintas habilidades, particularmente al inicio de la formación de los especialistas, con un estricto énfasis en reducir los eventos adversos (EA) en pos de la seguridad. En la actualidad, las instituciones de salud (tanto del ámbito público como en el privado) disponen de sistemas estructurados para registrar y evaluar los EA.
“Estos sucesos son visualizados y analizados rigurosamente dentro de las instituciones de salud. En ese sentido, hoy el enfoque está orientado hacia la formación permanente para el reentrenamiento de los equipos médicos, buscando mitigar los riesgos y evitar la recurrencia de fallas clínicas”, recalca el Dr. Díaz-Guio.
La evidencia demuestra que ciertos errores se repiten con mayor regularidad en los centros de atención, principalmente en entornos críticos: fallos en la comunicación, la prescripción o administración de medicamentos, el desplazamiento accidental de dispositivos médicos esenciales, como tubos, catéteres y drenajes. Estos son problemas que los métodos tradicionales de capacitación teórica no han logrado resolver de manera efectiva en la práctica clínica, evidenciando la urgencia de una coordinación de equipo avanzada, para lo cual es necesario entrenar de manera interprofesional.
Seguridad del paciente y del profesional
Además de mejorar la calidad de atención, la simulación avanzada es una forma de entrenamiento vital para la seguridad del paciente y la seguridad psicológica del equipo médico. Ante un error clínico grave o el fallecimiento de un paciente, el impacto emocional para el profesional puede llegar a ser permanente.
El entrenamiento en entornos seguros se constituye como una alternativa esencial para mitigar estos riesgos. Además, desde un punto de vista de gestión hospitalaria, invertir en la formación de los equipos, aunque represente un costo inicial, conlleva ahorros a largo plazo al mejorar la gestión y reducir ineficiencias.
"Es de gran relevancia seguir desarrollando y entrenando las habilidades técnicas y no técnicas. Gran parte de los errores se deben a problemas de comunicación, liderazgo, consciencia situacional y toma de decisiones bajo presión, las cuales pueden fortalecerse a través de la simulación clínica. Específicamente, las áreas de calidad y seguridad de los establecimientos deben integrar la simulación como parte activa de sus planes de mejora, ya que ayudaría a generar un cambio cultural profundo en cómo se enfrentan los errores dentro de las instituciones”, sentencia el especialista.
La simulación clínica avanzada es una solución necesaria ante una problemática persistente, y no como un gasto innecesario. Los equipos médicos de alto rendimiento requieren capacitarse constantemente y en la simulación pueden adquirir la confianza necesaria en su desempeño profesional al desarrollar modelos mentales compartidos y habilidades avanzadas transferibles.