Una oportuna atención médica y la rápida reacción de su entorno permitieron que Sandra
Martinic, paciente del Hospital Clínico Magallanes, experimentara una favorable
recuperación luego de sufrir un Accidente Cerebro Vascular (ACV) el pasado jueves 12 de
marzo. El caso refleja la importancia de reconocer los síntomas y activar a tiempo los
protocolos de emergencia.
El episodio ocurrió cerca de las 14:40 horas, cuando Sandra se encontraba en su hogar junto
a su familia. Repentinamente comenzó a sentir mareos y debilidad, lo que terminó con una
caída al intentar levantarse.
“Sentí como un mareo. Bajé a mi sobrina nieta que tenía en brazos y me fui a sentar.
Cuando intenté pararme, literalmente me fui al piso. No perdí la conciencia, pero me di
cuenta de inmediato que no podía mover mi brazo y que no estaba hablando bien”, recuerda
la paciente.
La rápida reacción de su hermana, Karina Martinic —enfermera de profesión— fue clave
para reconocer los signos de alarma. Al notar la dificultad para hablar, la parálisis facial y
la imposibilidad de mover el brazo y la pierna derecha, activó de inmediato el sistema de
emergencias.
“Los primeros minutos son cruciales. Le pedí que sonriera y noté que tenía la mitad de la
cara paralizada. Cuando le pedí mover sus brazos y piernas, no podía mover el lado
derecho. En menos de un minuto llamé al SAMU”, relata.
Según su testimonio, el equipo de emergencia llegó en pocos minutos y activó el protocolo
“Código ACV”, que permite preparar al hospital para recibir al paciente y actuar con
rapidez frente a este tipo de emergencias neurológicas.
El traslado al Hospital Clínico de Magallanes también fue expedito, lo que permitió que el
equipo médico ya estuviera preparado para iniciar de inmediato el tratamiento
correspondiente.
“Cuando llegué al hospital había mucho equipo médico esperándome. Cada uno sabía
exactamente lo que tenía que hacer. El doctor estaba dando indicaciones, revisando todo, y
comenzaron a tratarme inmediatamente”, señala Sandra Martinic.
La paciente recibió tratamiento de trombólisis —medicación destinada a disolver el
coágulo que provoca el accidente cerebrovascular— lo que permitió revertir rápidamente
los síntomas.
“Con todo el lado derecho paralizado, a las dos o tres horas ya podía mover un poco el
brazo, la pierna y hablar mejor. Gracias a la llegada oportuna y al tratamiento a tiempo,
todo se conjugó para que no me queden secuelas o que sean mínimas”, explica.
Para su hermana Karina, la experiencia permitió comprobar en terreno la efectividad del
sistema de respuesta ante este tipo de emergencias.
“Cuando llegué al hospital estaba el neurólogo, el doctor Gaete, esperándome y
explicándome todo lo que habían hecho. A la hora y media de haberle administrado el
medicamento ya se veía que podía mover la mano y la pierna, y el habla empezó a mejorar.
Los síntomas comenzaron a remitir casi de inmediato”, comenta.
Asimismo, destacó la preparación de los equipos clínicos y la importancia de la educación
comunitaria respecto a los signos del ACV.
“Pude comprobar que el sistema funciona de verdad. El equipo profesional está muy
capacitado y el protocolo funciona. Hace tiempo se realiza educación a la comunidad sobre
cómo reconocer los síntomas y lo importante que es actuar rápido. Vivirlo en carne propia
da mucha tranquilidad, porque uno sabe que hay un equipo preparado para responder”,
afirma.
Hoy Sandra continúa su recuperación bajo observación médica y no oculta su
agradecimiento hacia los equipos del hospital.
“Agradezco a todo el equipo médico, empezando por el doctor Gaete. Tremendo médico y
tremendo ser humano. También a las enfermeras y a todos quienes me atendieron. Gracias a
ellos hoy estoy aquí”, concluye.
En el Hospital Clínico de Magallanes y en el Hospital Augusto Essman de Puerto Natales
funciona el sistema de organizado de atención denominado Código ACV que se activa en
cualquier persona que presente una parálisis de un lado de la cara, una pérdida de fuerza de
uno ambos brazos o una brusca dificultad para hablar (basta la presencia de uno de estos
síntomas) y que lleve menos de 4 horas y media desde el comienzo de la sintomatología.
El Código ACV funciona en modalidad 24/7 desde noviembre del año 2013 en Punta
Arenas y desde julio del año 2018 en Puerto Natales.
En caso de un ACV isquémico (infarto cerebral) que se produce por el bloqueo de una
arteria cerebral debido a un coágulo (o trombo), el cerebro comienza rápidamente a sufrir
un daño afectando las funciones cerebrales por la muerte de células cerebrales, lo que
aumenta el riesgo de secuelas graves y de discapacidad permanente.
La trombolisis endovenosa es un tratamiento que busca abrir una arteria cerebral ocluida
por un coagulo y la ventana terapéutica para este tratamiento es corta, ya que es más
efectiva cuando se administran dentro de las primeras 4,5 horas desde el inicio del cuadro.
Recientemente el Hospital Clínico de Magallanes incorporó un nuevo fármaco trombolítico
llamado Tenecteplase (TNK) que comparado con Alteplase (el otro trombolítico
actualmente en uso) ofrece una mayor facilidad de administración, pues permite una única
inyección intravenosa, lo que facilita una intervención más rápida y eficiente. Ambos
fármacos trombolíticos han mostrado una eficacia comparable y similar perfil de seguridad.
“La Sra. Sandra es la primera paciente tratada con tenecteplase en nuestro hospital, lo que
representa un hito muy importante en avance en el manejo del ACV en nuestra región. El
Hospital Clínico Magallanes es el único centro de la Región de Magallanes con atención de
urgencia por neurólogo presencial para las personas que cursen con un Código ACV y en el
Hospital de Puerto Natales la evaluación de estos pacientes por neurología es realizada
mediante telemedicina”, manifestó el Neurólogo Dr. Javier Gaete.
Desde el Hospital Clínico Magallanes reiteran el llamado a la comunidad a reconocer los
síntomas de sospecha de un Ataque Cerebrovascular (ACV) y llamar de inmediato a
SAMU o acudir rápidamente a un servicio de urgencia, ya que una atención rápida
puede marcar la diferencia y mejorar las posibilidades de recuperación con menos riesgo de
graves secuelas.