La iniciativa busca fortalecer las capacidades de madres, padres, personas cuidadoras y otros adultos significativos para acompañar y proteger a niñas, niños y adolescentes, promoviendo entornos más seguros y saludables y previniendo el consumo de alcohol y otras drogas.
Prevenir el consumo de alcohol y otras drogas comienza mucho antes de que aparezcan las situaciones de riesgo. Comienza en los vínculos cotidianos, en la capacidad de escuchar, acompañar, establecer límites y estar presente en la vida de niñas, niños y adolescentes.
Bajo esta premisa, SENDA Previene Punta Arenas, que ejecuta la Delegación Presidencial Regional, desarrolló en Zona Austral un proceso de formación en el marco de su Programa de Parentalidad, iniciativa que busca fortalecer las competencias de las personas adultas que cumplen un rol significativo en el cuidado, acompañamiento y protección de las nuevas generaciones.
El programa aborda la parentalidad desde una perspectiva amplia, reconociendo tanto el papel de madres, padres y personas cuidadoras, denominado parentalidad familia, como el aporte de otros adultos, instituciones y comunidades en la construcción de entornos protectores, lo que se conoce como parentalidad social.
En este contexto, trabajadoras y trabajadores de la Zona Austral culminaron satisfactoriamente el proceso formativo y recibieron su certificación, reconociendo los conocimientos y herramientas adquiridas para fortalecer su rol como actores y actoras preventivas en sus respectivos espacios de trabajo y comunidades.
La directora regional de SENDA Magallanes, Roxana Arancibia Reyes, destacó la importancia de ampliar la mirada sobre quiénes pueden aportar a la prevención. “La prevención es una tarea colectiva. No depende únicamente de madres y padres, sino también de todas aquellas personas adultas, instituciones y comunidades que cumplen un papel significativo en la vida de niñas, niños y adolescentes. Cada vínculo protector, cada conversación y cada adulto presente puede marcar una diferencia”.
Durante el proceso, las personas participantes fortalecieron competencias relacionadas con la calidad afectiva, la comunicación asertiva, la supervisión y el acompañamiento, el establecimiento de límites y la vinculación con redes de apoyo, entregando herramientas concretas para enfrentar situaciones propias de la vida cotidiana.
La directora regional agregó que este tipo de instancias permite avanzar desde una mirada reactiva hacia una prevención que se construye día a día. “Cuando fortalecemos las capacidades de las personas adultas para escuchar, acompañar, establecer límites adecuados y pedir apoyo cuando es necesario, estamos fortaleciendo también la protección de niñas, niños y adolescentes. Prevenir no es solamente evitar un riesgo; es cuidar, acompañar y estar presente”.
El Programa de Parentalidad de SENDA pone especial énfasis en el acompañamiento de niñas, niños y adolescentes, particularmente entre los 9 y 14 años, promoviendo una mayor participación de las personas adultas en su desarrollo y fortaleciendo factores protectores en los distintos espacios donde crecen y se relacionan.
Con esta certificación, SENDA reconoce el compromiso de Zona Austral y de quienes finalizaron este proceso de formación y reafirma la importancia de seguir fortaleciendo una prevención que involucre activamente a familias, comunidades, instituciones y personas adultas significativas.